Los 8 pasos del Yoga
- Silvina Buenahora

- 9 dic 2021
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 10 dic 2021

El objetivo de la práctica del Yoga según Patanjali es ayudar a la mente a entrar en un estado de calma. En los Yoga Sutras menciona 8 caminos o estados para poder alcanzar ese objetivo.
1.Yamas (disciplina y ética para con los demás, que nos permiten superarnos).
2. Niyamas (actitudes positivas para desarrollar en nosotros mismos).
3. Asana (práctica física, posturas).
4. Pranayama (control de la respiración).
5. Pratyahara (dominación o emancipación de los sentidos).
6. Dharana (concentración)
7. Dhyana (meditación)
8. Samadhi (estado de iluminación donde el practicante está en una profunda meditación)
Yamas y Niyamas
Como te compartía en los post anteriores los Yamas y Niyamas son una guía para vivir en mayor armonía con nosotros mismos y los demás. Nos ayudan a reflexionar sobre nuestros pensamientos y nuestros actos.
Los 5 Yamas son:
Ahimsa: no violencia.
Satya: verdad.
Asteya: no robar.
Brahmacharya: continencia.
Aparigraha: evitar la codicia.
Los 5 Niyamas:
Saucha: limpieza.
Santosha: contentamiento.
Tapas: disciplina.
Svadhyaya: estudio de uno mismo y de las escrituras.
Ishvara Pranidhana: dedicar la práctica a lo divino.
Si quieres ampliar más te invito a que leas los demás artículos sobre cada uno de estos Yamas y Niyamas en este blog.
Asana
Este es el camino más conocido en occidente, la práctica de posturas o asanas.
Fundamentalmente el término asana significa “asiento”, es estar cómodo y estable en una postura. Teniendo en cuenta esta definición no es solo la práctica física de posturas enlazadas entre si, sino el estar estable en una postura fundamental, la postura de meditación.
Si consideramos que hacemos una práctica física para poder fortalecer el cuerpo a mantenerse firme en la postura de meditación por un tiempo, también apreciamos que cada práctica es el camino hacia esa asana. Si observas la estructura de una clase convencional de yoga empezamos y terminamos en la misma asana, postura de meditación, buscando el estado de armonía en nuestro cuerpo y mente. Estar cómodo y en armonía con nuestro cuerpo es uno de los primeros pasos para poder alcanzar los demás caminos, la concentración, la meditación y el estado de samadhi.
Pranayama
Pranayama significa control de la respiración.
Mediante técnicas de respiración ayudamos a nuestro cuerpo a que su energía vital, el Prana, circule de manera adecuada para el propósito que tengamos.
Existen diversos pranayamas, con distintos objetivos.
Te comparto alguno de los más conocidos:
Nadhi Shodhana:
Respiración Alterna purificadora, donde tapas primero una narina y luego la otra alternando.
Ideal para equilibrar y llevar a tu mente a un estado de calma.
Kaphalabati:
Respiración de fuelle. Es una respiración que combina los movimientos del abdomen, al inhalar expandiendo los pulmones y todo el abdomen, al exhalar expulsando el aire y metiendo el abdomen. Es una respiración rítmica que ayuda al cuerpo a depurarse.
Sama Vrittti Pranayama:
Respiración cuadrada. Inhalas y exhalas por la nariz contando la misma cantidad de tiempos. Ideal para llevar a tu mente a un estado de tranquilidad y de concentración.
(si quieres conocer más y practicar estos pranayamas puedes pedirme un video específico con ejercicios de estos 3 pranayamas en la sección de contacto de la página).
Pratyahara
Hay un momento en la práctica donde la atención está en el momento presente y los sentidos hacia adentro. Experimentamos pratyahara cuando nuestra percepción va más allá de los sentidos. Pratyahara es el control del “ahara” del soporte o el “contenedor” de la conciencia.
En la práctica de yoga comenzamos moviendo el cuerpo y percibiendo como estamos en el momento presente, y nos preparamos para llevar la atención desde este vehículo que es nuestro cuerpo, a la conciencia. Un momento especial de cultivar pratyahara es savasana, la relajación final, nuestros sentidos van hacia adentro y nuestra concentración está más allá de relajar el cuerpo. Si has practicado yoga nidra y recuerdas los primeros pasos en la práctica, quien la guía lleva tu atención a distintos puntos de tu cuerpo para luego ir más profundo cuando estás relajado. La acción de pratyahara en la vida cotidiana es muy valiosa si tenemos en cuenta que vivimos en un mundo caótico y que la influencia de lo externo nos puede llevar a un desequilibrio o al estrés, ya que empiezas a percibir más allá de la percepción de tus sentidos y lograr estar lo suficientemente centrado como para sobrellevar lo que sucede a tu alrededor.
Pratyahara no es negar o abstraerse de la realidad, sino conectarse con la realidad más profundo, reconociendo también lo que sucede en tu interior.
Dharana
Muy conectado a Pratyahara está el estado de Dharana, la concentración.
Para tener los beneficios de esta concentración hace falta tener la práctica de llevar tu atención a algo específico.
Considero que ejercitar tanto Pratyahara como Dharana es fundamental en el mundo que vivimos porque nos ayuda a llevar la mente a una sola cosa por vez.
La tecnología, el uso de pantallas, el bombardeo de publicidad en la calle, etc, pone a prueba nuestra capacidad de prestar total atención a una sola cosa.
Para los budistas esta concentración se llama “atención plena”, y es el primer paso para llegar al estado meditativo.
Dhyana
Recordando que para Patanjali Yoga es calmar el flujo de pensamientos, o “vrittis”, el estado de dhyana es el que nos lleva a experimentar esta calma.
Dhyana es la meditación, luego de lograr el estado de concentración que mencionamos antes podemos llegar a otro estado más profundo donde la mente encuentra un estado de calma.
Esta práctica, común en el hinduismo y en el budismo, tiene el objetivo de cultivar en cada persona un estado de observación profunda de la mente.
Cuando en clase de yoga hablamos de meditar, personalmente me gusta debatir con los practicantes sobre esa idea previa de la meditación, que para muchos es “no pensar en nada”.
Es una idea popular que aleja al practicante de la verdadera experiencia, desde mi punto de vista, porque meditar se trata de reconocer que la mente tiene movimiento, es su naturaleza.
Si forzamos a la mente a “no pensar” se vuelve imposible. La meditación nos ayuda a observar lo que pensamos sin juzgarlo y cultivar ese observador compasivo en nosotros. Con el tiempo y la práctica este estado de mayor calma se va dando gracias a que conocemos más a nuestra mente y su movimento.
Samadhi
Samadhi es el estado en el que todos los demás pasos florecen.
La experiencia de samadhi se da gracias a los demás caminos del Yoga, donde todo se une.
Los maestros describen a samadhi como un estado de unión entre el practicante y todo lo que lo rodea.
El practicante medita sobre un objeto y en samadhi se vuelve ese objeto, su conciencia se expande al igual que su percepción, llegando a un estado de iluminación, de comprensión de sí mismo y de lo que lo rodea.
Cuando practicamos Yoga y nuestro objetivo es conocernos más y también explorar nuestra realidad en profundidad, estamos recordando el principio básico de que somos uno con todo lo que nos rodea, y que esa separación es una ilusión. Samadhi es el estado de develar esa otra realidad.
Bibliografía
“Luz en la vida” B.K.S. Iyengar
“Luz en el Yoga” B.K.S. Iyengar

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